Todo empezó un soleado día de junio de hace ocho años.
Había un grupo de alumnos de cuarto curso muy guapos, emocionados y con los ojos brillantes en el patio de nuestro colegio. Llevaban en la mano una nota autoetiquetada con su deseo para el comienzo en su nueva escuela, nuestro Gimnasio. Tenían que dejar que esta lista de deseos se elevara hacia el cielo atada a un globo de colores. Uno de los globos voló antes, el de Marek. Nunca olvidaré su cara de susto cuando lo hizo. Y pensé: hay que prestar especial atención a este rubito despistado.
Hoy, 8 años después, supera en estatura a sus profesores, sigue siendo rubio, despistado, pero en todo este tiempo transcurrido, como todos sus compañeros, ha desarrollado una personalidad propia. Y nosotros, los profesores, todo nuestro equipo, tenemos parte en ello.
Volviendo a la imagen original: sol, patio de colegio, manos sudorosas, globo: si los que hoy terminan la escuela aún pueden recordar lo que estaba escrito en su nota: ¿Queridos profesores? ¿Largos recreos? ¿Hora de jugar al fútbol? ¿Que no fuera tan duro? ¿Un buen almuerzo? ¿Terminar la escuela a tiempo?
Supón que hoy vuelves a soltar un globo de los deseos. ¿Qué pondría esta vez en la nota? Pues una cosa nueva: ¡la experiencia de tener un título de bachillerato en el bolsillo! Espero que algo con visión de futuro, positivo, porque lo que crees que es posible para ti se manifiesta y es la semilla de tu propio éxito.
Ya veo a los bachilleres de hoy como futuros fiscales, informáticos productores musicales, profesores de instituto, policías, circunnavegadores, maestros de primaria, psicólogos, gestores de eventos, trabajadores sociales, profesionales de la fiscalidad, corredores de seguros, pilotos, funcionarios de la Seguridad Social... . Tan diversa como es nuestra sociedad, tan diferentes e interesantes son los estudios y las aspiraciones profesionales.
Te deseo de todo corazón que sigas creciendo -en tu personalidad- para ver las supuestas dificultades como oportunidades para tu crecimiento.
También nos han dado mucho a los profesores, no sólo grapadoras tiradas por ahí, evaluaciones de rendimiento o exámenes en las esquinas de los marcos de las ventanas, nuevos términos del lenguaje juvenil o una visión de su música. Su visión crítica del mundo pequeño y grande, sus ideas y deseos nos incitan a repensar lo probado para hacer justicia a los años siguientes, ya que son nuestro futuro.
Este reto es la belleza de la profesión docente y automáticamente nos mantiene jóvenes.
Cada uno de nuestros alumnos será recordado de manera especial.
"Tienes un lugar en mi corazón".
Ina Wenzel - profesora y tutora de 5º a 12º curso (AK23)